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lunes, 21 de septiembre de 2015

Habemus Papam


López Simón lleva en su interior el espíritu del samurai. En la introspección que ha realizado en lo más profundo de su alma ha descubierto que para ser el torero que quiere ser ha de olvidar su propio cuerpo.
 Y así ha encontrado la verdad y la pureza de su toreo. Torea como si no tuviera cuerpo y con esa convicción se los pasa tan cerca que provoca una especie de ciclogénesis, que hace crisis en un estallido interior de tal guisa que los públicos levitan con él y él con los públicos. Es una simbiosis que las pocas veces que se ha producido en la historia del toreo ha dado como resultado un torero genial, único y distinto.
Hoy ha sido en Nimes donde ha tenido lugar el fenómeno telúrico del torero samurai, cambiando el signo de una plúmbea tarde en la que los toros han dado pocas opciones a sus matadores. Castella se ha impuesto tirando de todo su valor y sabiduría y ha conseguido desorejar por partida doble a su segundo toro. Manzanares ha luchado contra los elementos sin conseguir otra cosa que el respeto de una afición que hace tiempo que sabe qué clase de torero es. El último de la tarde, el de la catarsis, ha sido un poco mejor que sus compañeros, pero, de media faena en adelante, contagiado por la magia de López Simón, ha entrado en trance embistiendo como si fuera un buen toro. Manes de la genialidad de la quietud y el temple del “samurai” vestido de oro y seda que tenía delante.
Continúa la ciclogénesis de López Simón, que tuvo su origen en Madrid, siguió en Pamplona, estalló en Albacete donde pagó un duro tributo de sangre, que no le impidió reaparecer en la misma plaza siete días después, con el muslo derecho en canal y veinticinco o treinta grapas en una tremenda herida de rodilla a ingle. 
Pues bien, en esas condiciones ayer triunfó en Murcia y hoy ha conquistado la primera plaza de Francia. Esto ya no es una esperanza; es una gozosa realidad. López Simón, el torero “samurai”, puro sentimiento al servicio del arte es un auténtico fenómeno que ha irrumpido en el toreo y amenaza con acabar con la mojigatería y el conservadurismo que le tienen a merced de la desidia de unos y los ataques de otros. Fumata blanca. Habemus Papam.Por Paco Mora

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